• Mabel Cueto

25 de noviembre

Esta fecha, como a muchas mujeres y hombres de todo el mundo, les recordará el sufrimiento, ruptura familiar, violencia, consternación, y pérdida de todo derecho concedido y ganado como ser humano por una mujer. La violencia contra cualquier ser vivo, simplemente es inadmisible. Y contra una mujer, por el hecho de serlo, injustificable e indigno.

Desde el 1999 el 25 de noviembre se ha escogido como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Anualmente en este día se recuerda para denunciar la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas en todos los países para su erradicación.


Pero lo quizás no sabes, es el Porqué de este día. Te cuento, pero antes es pertinente que te haga una breve historia. Soy de Puerto Plata, República Dominicana, y tengo la honra de llevar en mis venas, sangre de hombres y mujeres que lucharon por nuestra Patria, por la libertad de la República Dominicana en tiempos de la dictadura de Rafael L. Trujillo. Como toda dictadura, llena de opresión, abusos, muertes, sangre y asesinatos.


Muchos años de lucha, de espionaje, enfrentamientos, de encarcelamientos ilegales, torturas, violaciones y más tuvieron que pasar. Pero resulta, que para esas fechas nuestra gente estaba llena de jóvenes, tanto hombres como mujeres, fuertes, valientes y con valores inquebrantables.


Entre esa juventud, tres hermanas, mujeres dignas, con honor y fortaleza. Además de gozar de una belleza e inteligencia exquisitas. Que, por formar parte de la resistencia, de las que de frente dieron la cara contra el régimen, fueron vilmente asesinadas por orden y mandato del dictador Rafael L. Trujillo, un día como hoy 25 de noviembre del 1960.


Las hermanas Mirabal, o como con respeto y honra se les denomina “Las Mariposas”. Patria, Minerva y María Teresa Mirabal.


Con orgullo y horror recuerdo esta fecha. Con orgullo por saber que mi tierra, en Quisqueya mujeres como ellas, y muchas que por suerte pudieron sobrevivir, la tierra temblaba con sus pasos, y las palmeras se inclinaban en reverencia. Con horror, porque mucha sangre tuvo que derramarse para al final, lograr nuestra libertad y fin de la dictadura.


Invito a todos los dominicanos y dominicanas que procuren no olvidar y protejan y honren la memoria de tantos y tantas que han dado su vida para que hoy, gocemos de libertad.


Mabel Cueto De La Cruz

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